martes, 23 de julio de 2013

El hotel que se come

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Un equi­po de pasteleros de la marca Tate and Lyle Sugar construyó en Londres ¡un hotel que se podía comer! Las ventanas eran de chocolate, las alfombras de merengue, las esculturas de golosinas y... ¡¡cada habitación estaba repleta de pasteles y todas las chucherías que te puedas imaginar!! Eso sí, no te ilusiones porque el hotel solo estuvo abierto un día y sus elegidos huéspedes acabaron con todo.




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