domingo, 15 de abril de 2012

¡¡Récord Guinness andaluz!!

JAVIER_CAMPOS_1

Tras dos años de preparación, el almeriense Javier Campos se ha convertido en el primer hombre en recorrer los 1.800 km de la Alta Ruta del Himalaya en solitario, en invierno y ¡¡en solo 83 días!!

¿Qué se necesita para emprender una aventura como esta?
Tener un sueño y querer hacerlo realidad. Nada más.

¿Cuánto tiempo estuviste preparándote para este viaje?
Dos años

¿Cuánto tiempo andabas al día?
Andaba unas 10 horas a 5.000 metros de altura e incluso muchos días ¡a 20 o 25 grados bajo cero! Aunque lo más duro era subir y bajar valles profundos.

¿Has estado completamente solo o veías gente?
En Nepal, los caminos están siempre llenos, es casi imposible estar solo. A veces, la gente me acompañaba pero ¡nadie me ayudó con la mochila! La soledad ha sido lo que menos me ha costado. Si deseas algo de veras, nada puede detenerte.

¿En qué se piensa cuando pasas tantos días solo?
Te acuerdas mucho de la gente, pero no es nada nostálgico. Haces planes, piensas en los reencuentros, valoras con más claridad lo que es importante y lo que no… Es un viaje interior en el que aprendes sobre ti mismo por encima de todo.

¿Qué llevabas en tu mochila para este largo viaje?
Era tremenda porque tenía que cargar con todo para ser autosuficiente: saco de dormir, tienda de campaña, comida, gas, instrumentos de escalada… Empecé la travesía con 28 kg ¡y todo lo utilicé en algún momento!

¿Te perdiste alguna vez?
Varias veces, pero creo que nunca estuve en peligro. Para casos de emergencia, llevaba un teléfono vía satélite con el que podían encontrarme.

¿Has tenido que improvisar algo en tu viaje o lo llevabas todo completamente estudiado?
Mi forma de ver la aventura es la más sencilla de todas. Tenía mapas y alguna información de la ruta, pero fui improvisando a medida que la gente de las aldeas me aconsejaba las mejores opciones. La libertad de modificar las cosas le daba a la expedición una emoción especial.

¿Cómo te has relacionado con la gente del Himalaya? ¿Conoces su idioma?
A veces era difícil. En las zonas a las que no llega el turismo de montaña, no hablan idiomas y mi conocimiento de nepali es limitado, pero siempre encontrábamos la forma de entendernos (aunque en ocasiones lograban ponerme un poco nervioso…).

Cuando te rompiste la costilla o te hiciste una herida en el pie, ¿te vio algún médico?
No pude ver a ninguno. Tuve que tratarme yo con mi botiquín y mis conocimientos de primeros auxilios. Pero todo acabó bien…

¿Pensaste abandonar alguna vez?
Ni una sola vez. Solo con el problema de la costilla pensé que no podría continuar, pero ni siquiera entonces me rendí…

¿Qué ha sido lo más impresionante de tu travesía?
La fortaleza, la sencillez y el valor de los que viven al pie de las montañas.

¿Hablaste con tu familia en algún momento de los 83 días?
La tranquilidad de la familia es mi propia tranquilidad. Hoy en día, las comunicaciones son más fáciles que hace 10 o 20 años. Intentaba llamarles por teléfono todas las semanas.

¿Qué sensación tuviste al llegar a Ghunsa, el final de la ruta? ¿En qué o quién pensaste?
Es curioso porque no tuve sensación de éxito. La palabra éxito no se entiende cuando estás en un lugar tan impresionante. Me sentí en paz, con mis sueños, conmigo mismo. Lo siguiente fue comunicarlo, porque había mucha gente que vivió con ilusión mi aventura y quería compartirlo con todos ellos

¿Qué fue lo primero que hiciste?
Quitarme la mochila… ¡¡Qué ganas tenía!! Y llamar a mi madre para decirle que los peligros habían acabado. Nadie sufre como una madre.

¿Cómo te sientes al saber que has batido un récord?
Cuando llegué me sentí en paz conmigo mismo. Pero no creo que me vaya a cambiar en nada la vida por batir un récord. Mañana soñaré algo nuevo y todo empezará de nuevo…

¿Cómo celebraste tu cumpleaños?
Fue divertido. Lo celebré caminando 11 horas. Al llegar a una pequeña aldea en la que pensaba dormir conseguí una lata de cerveza con la que monté una gran fiesta yo solo… El final se acercaba y estaba feliz.

¿Qué ha sido lo primero que has hecho al llegar a Almería?
¡¡¡Visitas!!! Lo mejor de una expedición en solitario es el regreso. Compartes con la gente tu experiencia y es entonces cuando te das cuenta de lo que has hecho. Me gusta contar historias, así que estos días son muy emocionantes…

¿Y ahora? ¿Vas andado a todas partes o tienes tu vehículo con el que moverte?
Es lo que decía en broma al acabar la travesía, pero me gusta andar. El problema es que han pasado pocos días y aún estoy muy cansado…

¿Qué harás con todo el material que has grabado? ¿Ha sido pesado tener que cargar con la cámara constantemente?
Las cámaras de fotos y vídeo, son parte de mi equipaje siempre, así que no lo considero un esfuerzo especial. Ya trabajamos en la edición de un documental para televisión, que seguro será espectacular.

¿Te planteas un próximo reto? Si así es, ¿lo harás solo o acompañado?
Por ahora, es tiempo de descansar. Ya hay ideas en marcha. Los sueños son el motor que mueve mi mundo. En cuanto a si será de nuevo en solitario… es posible que sí. Es la mejor forma de descubrir la autenticidad de los lugares que visitas. Pero quién sabe, también la compañía es enriquecedora…








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